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¿QUÉ QUIERE EL SEGURO SOCIAL?... ¡SALUD!


Durante las últimas semanas he tenido el ojo muy irritado, no soportaba esa sensación de tener una basurita enterrada en él, así que por fin me decidí a asistir al oftalmólogo. Claro como es costumbre mía de dejar todo al final, me aventuré por la ciudad en domingo sin recordar que era el día del maldito “Maratón de la Ciudad de México” patrocinado por Telcel. De alguna forma pude cruzar Insurgentes ya que cerraron el Eje 1 Norte y el tráfico estaba como viernes de quincena a las 6 de la tarde.

Al llegar a la clínica tomé turno, pagué la consulta que fueron unos modestos $300. Después de esperar unos 20 minutos me mandaron llamar para pasar con la doctora que me hizo unas cuantas preguntas, me revisó los ojos con una máquina que me cegaba y no me dejaba abrirlos del todo. Me hizo una receta para dos tipos de gotas que me ayudarían a eliminar la infección que tengo, todo esto en menos de 15 minutos. Creo que ha sido la consulta más rápida de mi vida, pero ahí no termina todo, cuando fui por las gotas que me recetaron, pagué casi $600 por los 2 frascos. Entonces me pregunté, ¿Por qué carajo no tengo seguro social?

Ahora el trabajo SÍ es salud.

El sector salud en México siempre ha sido un tema muy sonado por los medios, ya que hemos visto de todo, desde aquellas clínicas descuidadas, sucias y mal atendidas, hasta esos complejos relativamente nuevos y funcionales.

Hablando un poco con el Dr. Eddy Gabriel Muñoz Lumbreras, estudiante de medicina en la UNAM, me comentaba su perspectiva sobre este tema.

“La medicina en México es de buen nivel, esto si lo vemos desde el punto de vista de la preparación que tienen los profesionales encargados de brindar los servicios de salud. Sin embargo, los servicios de salud, siendo más específicos, la prestación de servicios de salud, no es la más adecuada, puesto que como nos damos cuenta los que tenemos que ver con esto y seguramente la población general, el acceso a estos servicios de salud no es equitativo. Y esto porque es en primer lugar, según yo lo considero, el presupuesto que el gobierno da a el sector salud es de tan sólo 5.8% del PIB, el presupuesto más bajo de toda Latinoamérica. Entonces la prestación de estos servicios se limita mucho y gran parte de la población no tiene acceso al mismo.”

En pocas palabras, los servicios de salud en México como tal, no hablo de la preparación de los profesionales, sino de la prestación del servicio, están del asco. Lo vemos reflejado en que la mayoría de la población entra en lo que se conoce como población abierta, que son todos aquellos que no cuentan con seguro ISSSTE, PEMEX, etc. Y los que tiene la fortuna de contar con estos seguros, sufren por todos los trámites burocráticos que se deben hacer y muchas veces limita la atención adecuada y sobre todo anticipada.

Saca la lengua y dí ¡Ahhhhhhhhh!

En esta entrega de Praxis Blog nos adentraremos en temas relacionados con la medicina en México. Analizaremos algunos puntos de interés y te enterarás de uno que otro dato curioso que no está por demás saber. Acompáñanos en esta edición y permite que nuestra lengua te examine, no olvides dejar tu comentario.

“La vida es una fuente de salud, pero esa energía surge sólo donde concentramos nuestra atención. Esta atención no sólo debe ser mental sino también emocional, sexual y corporal. El poder no reside ni en el pasado ni en el futuro, sedes de la enfermedad. La salud se encuentra aquí, ahora.” En Praxis Blog. - Alejandro Jodorowsky.

firma bry

¿QUÉ COÑO SON LOS MEDICAMENTOS GENÉRICOS?


Es inevitable, todos en algún momento nos tenemos que enfermar de algo, e invariablemente si tu eres de aquellos a los que les gusta hacerle al doctor y te autorrecetas con ayuda de Google, o si vas al médico, finalmente terminarás en el aparador de la farmacia, después se aparece el encargado al que le entregas tu receta, te da una cajita de 8 tabletas de tu medicamento y en eso te das cuenta de que las cabronas pastillitas te salen casi en $40 cada una.

Preguntas al empleado por la versión económica y enseguida te lo entrega, comparas precios y notas que el medicamento genérico te sale en menos de la mitad de lo que pagarías por el producto original. Entonces te preguntas, ¿Qué mierda es esto, me va a curar?, revisas tu bolsillo y concluyes, bueno, lo que no me mata me hace más fuerte.

¿Cuál es la diferencia entre un medicamento original y un genérico?

Espérense, sí les voy a responder y les aseguro que no les saldré con la jalada de “Es lo mismo pero más barato”, pero primero les tengo que explicar de dónde diablos sale el medicamento original o de patente.

En el mundo existen miles de laboratorios dedicados a la industria farmacéutica, pero sólo algunos se dedican a la innovación de productos.

Cuando uno de estos laboratorios desarrolla un producto nuevo, éste se tiene que someter a una serie de pruebas para demostrar que no es nocivo para la salud, primero se prueba en animales y se va modificando hasta demostrar que no les es dañino, después se comienza a probar en seres humanos, estos sujetos de prueba que bajo su consentimiento se someten al experimento, registrarán todos los efectos que les produce el medicamento y se concluirá la función exacta del medicamento y sus efectos secundarios. Este proceso tarda entre 10 y 15 años aproximadamente.

Finalmente el medicamento está listo, el laboratorio con su receta terminada va y registra su invento (en México) ante COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios) y el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial). COFEPRIS avalará o prohibirá la venta de este producto y en caso de que se apruebe, el IMPI otorgará una patente para que únicamente este laboratorio pueda vender este producto por un plazo de 20 años.

Cuando está a punto de terminar ese plazo de 20 años (aquí es donde entran los medicamentos genéricos) se comienza a liberar la fórmula para que otros laboratorios empiecen a producir el medicamento, compran la patente y la receta e inician pruebas hasta lograr la misma composición que el original.

Es algo así como un pastel, yo tengo mi receta para hacer un pastel de chocolate y después te paso mi receta para que hagas exactamente el mismo pastel, pero tendrás que hacer muchas veces la prueba hasta logar la misma consistencia y sabor que el original.

Terminadas las pruebas del producto genérico, estos laboratorios tendrán que acudir ante COFEPRIS para la aprobación de la circulación de su producto y así terminan en los anaqueles de tu farmacia más cercana.

Debido a que los fabricantes de fármacos genéricos no invierten tanto en investigación, desarrollo, pruebas clínicas y publicidad, sus productos pueden venderse a precios menores.

¡El Problema!

Hasta hace unos 3 años no existía una buena regulación de los medicamentos que circulaban en el mercado mexicano, en realidad podías vender pastillas hechas de gis que no dañaban pero tampoco mejoraban tu salud, esto debido a que no se exigían las pruebas que comprobaban que los medicamentos realmente funcionaban.

En 2005 COFEPRIS puntualizó en la ley que es necesario presentar estas pruebas, a partir de entonces todos los productos genéricos o de patente vencida tienen que presentar pruebas de equivalencia para comprobar que son exactamente iguales a los productos de patente.

En teoría, si todo marcha bien, para 2011 ya no habrá productos en el mercado que no cumplan con su función y con los requerimientos establecidos. En este momento te preguntarás cómo coño saber qué producto realmente es confiable, es sencillo, deberás consumir los productos recetados por un especialista, no autorrecetarte y no compres tus medicamentos en un tianguis de a tres por dos o dos por uno.



Juan José González
- Director General

NEGLIGENCIA MÉDICA

Ojalá nunca nos enfermemos


México DF a 28 de septiembre del 2009


Errores y desinterés
Los números en México
Demandar a un médico: casi imposible
En otros países…


Dicen que no hay profesión más noble que la del doctor, ya que, día a día, trata con personas que se debaten entre la vida y la muerte. Es un hecho que los doctores también son seres humanos y, como cualquiera, están sujetos a cometer errores.


Si ustedes, al igual que yo, han tenido la mala suerte de tener que pararse en el área de urgencias de cualquier clínica pública, sabrán que una cosa son los errores que puedan cometer los doctores, y otra es el poco interés que muestran por los pacientes que necesitan su ayuda, y es que no exagero al decir que necesitas llegar con un cuchillo enterrado para que, aunque sea, la enfermera te pase al área de camillas.


La negligencia médica es el acto u omisión que deriva, en casos extremos, en la muerte del paciente.


De acuerdo a datos de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED), en nuestro país, se presentan alrededor de 1,700 casos de negligencia médica anualmente, de los cuales, sólo entre el 25 y 26% pertenecen a instituciones médicas privadas, dejando la gran mayoría de casos a las instituciones públicas.


Cabe destacar que, nada más el 3% de la población mexicana, tiene contratado algún tipo de seguro de gastos médicos mayores, por el que paga una fuerte cantidad al año a una aseguradora privada, lo que convierte a la salud en un lujo.


De los 1,700 casos mencionados, únicamente el 4 o 5% se resuelven a favor del paciente afectado.


Parte del problema es que, para demandar a un doctor, el paciente, en éste caso la víctima, tiene que enfrentarse a la burocracia institucional, y para colmo, necesita testigos de que el doctor no hizo adecuadamente su trabajo, o sea, debe de presentar la declaración de alguna otra persona que haya estado en el quirófano en el momento del error del cirujano.


Dichos testigos son casi imposibles de conseguir debido a que, por lo regular, el cirujano es el doctor de más alto rango dentro de un quirófano, y si comete un error, los enfermeros, anestesistas y demás estarán más que dispuestos a confirmar la versión del doctor y no la del paciente.


Aunque nos suene casi inimaginable, hay países en los que el seguro médico es gratuito para toda la población, sin importar si cotizan al seguro o no. En México, necesitas tener un trabajo, que no sea por honorarios, para que te permita tener derecho a la temida atención médica gratuita.


Montserrat Alquicira
- Reportera

SEMEFO, POR LA PUERTA DE ATRÁS...

Día 30 de septiembre a las 9:30 a.m destino el SEMEFO (Servicio Médico Forense)

Objetivo: Despejar dudas y aclarar rumores acerca de esa institución.

Al llegar me di cuenta que ese edificio moderno establecido en una esquina, de primera impresión podría pasar desapercibido ante los ojos de cualquiera, sin embargo no lo que pasa ahí dentro.

Crucé por la primera puerta, el primer trámite burocrático, apuntar mi nombre y ver que guardo en la mochila, después pase al segundo paso “la ventanilla de información”, fue ahí donde hice mi primera pregunta a la mujer policía, ¿con quién puedo pasar para hacer una pequeña entrevista a cerca del funcionamiento de esta institución?, me comento que necesitaba una hoja oficial de la escuela y tenía que ser de una carrera a fin como medicina, odontología o antropología. Después de una larga labor de convencimiento aceptó decirme que subiera al piso 3 y que de lado izquierdo se encontraba la oficina del Subdirector de Enseñanza.

Llegué a la dichosa oficina, la secretaria me comentó de nuevo que así no iba a conseguir nada, pero que le diría a su jefe para ver que podía lograr con mi visita. Se metió a la oficina que esta justo atrás de su escritorio. Salió unos segundos después y me dijo: -entra, pero mi jefe es un poco difícil-.

Entre a la oficina del dr. Luna, si el título se gana por amabilidad el no llega ni a licenciado, una persona demasiado pedante, que no te deja ni hablar cuando se impone en la conversación y sólo te argumenta con una voz agria que ni tu ni tus preguntas sirven ni valen la pena, y que tu presencia sería menos repulsiva si el trámite burocrático de un dichoso papel te amparará.

Salí con esa negativa pero no quería quedarme con las manos vacías, entonces razoné que si no puedes entrar por la puerta principal, tal vez la opción sea por la puerta de atrás.

Al salir hablé con el policía que resguarda la puerta por donde entran las ambulancias con los cadáveres, el tipo al ver que me acercaba me dijo que si estaba buscando un cuerpo o que si ya lo había encontrado y antes de decirle algo me ofreció un buen servicio funerario, un buen negocio para un tipo que encuentra en su trabajo una paga miserable y ve un mercado enfrente de él. Al escuchar esto yo sólo dije que sí, y me dijo que su “amigo” daba un buen servicio a un muy bajo costo” me dijo que aguardara ahí mientras el llamaba a su amigo.

Al tratar de investigar un poco más argumenté que aún no encontraba el cadáver que andaba buscando, pero que lo más seguro es que estaría próximo a hacerlo. Dando las gracias me fui.

Ví dos tipos de bata afuera del instituto, llegué preguntando si eran peritos y respondió uno de ellos que eran residentes, les comenté mi situación de estudiante, pensando que ellos en calidad de similares me entenderían y me responderían un par de dudas. Contrario a mi pensamiento ellos se volvieron todas unas divas, y me dijeron que como futuros funcionarios públicos no podían dar explicaciones de ningún tipo. Se me fueron un par de preguntas a sabiendas de que tal ves no la contestarían:

-¿Han aumentado los índices de violencia en los últimos años en los cadáveres?
-No, son las mismas muestras de violencia en todos cuerpos, ni más ni menos.

-¿Y el número de víctimas ha aumentado?
-No, Sigue siendo el mismo índice, varía pero por muy pequeña cantidad.

Uno de ellos dijo ¡ya son las once vamos a meternos que nos van a dejar fuera! Y se metieron en el edificio.

Después regresaba al metro, sin haber obtenido nada grande, cuando en una esquina vi revistas de cuerpos cercenados y huesos, algo un poco más morboso que lo que se acostumbra en las notas amarillistas aunque los titulares eran tecnicismos médicos.

El voceador llegó mientras yo veía la publicación, y me dijo
–por veinte pesos puedes ver lo que está en las páginas de en medio-
-no gracias, sólo miro, oiga una pregunta ya lleva tiempo trabajando aquí supongo ¿conoce a los peritos?-
-claro dos grandes amigos son peritos-
-y que le cuentan de novedoso-
-que no me cuentan, ahí adentro no existe la moral-
-¿porqué?-
-ahí adentro existe de todo, robos a los pobres difuntos, tráfico de influencias, si algún personaje relevante se le ocurrió matar, ahí se limpian las pruebas para dar muestra a su inocencia, corrupción, de todo joven, de todo.

Y al finalizar esta breve entrevista con el amable voceador, continué mi camino, pero sigo fiel al propósito de volver y desenmarañar muchas dudas y ver que tipo de gente habita ahí, comprobar de primera mano si todos los rumores que rondan a los muertos son ciertos. Así que esta investigación continuará… total no pasará de que me quieran romper la madre, o de menos que de una buena putiza no me salve…


Diego Javier Juárez López
- Reportero

CONCLUSIONES: SALUD

Se podría deducir que el Sistema de Salud Mexicano es en realidad una entidad un tanto siniestra, a la que no nos costaría trabajo poner en tela de juicio su eficacia, sin embargo, no será que nosotros mismos hemos dado pie a esta situación.


El problema es que no exigimos resultados, dejamos todo al ahí se va, muchos de nosotros ni siquiera nos preocupamos por tener un seguro médico, y no destinamos una porción de nuestros ingresos a algo que asegure nuestro bienestar.


Preferimos vivir en la ignorancia y desentendernos de nuestros asuntos, tomemos de ejemplo la reciente alerta de los casos de contaminación de agua en las delegaciones de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, el único reclamo que se hizo escuchar fue el del director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, Ramón Aguirre, que para que no le vayan a caer con que no hace bien su chamba desmintió la alerta de la Cofepris.


Eso sí, en Iztapalapa no se podrán quejar de que el agua en la delegación también tiene caca porque ni agua tienen.


Estamos concientes que el sistema de Salud en México tendrá sus aciertos, pero se trata de exponer aquellos sitios a los cuales aún les hace falta mejorar. Como vimos en esta edición tenemos de donde salir adelante, porque hay gente preparada , hay lugares donde se comienzan a ver cambios y otros donde quizás nos haga falta averiguar más para saber que diablos sucede.