EL LIMBO DE FELIPE GUARAO (1994) / DIOGENES NINA


La BUSQUEDA NARRATIVA DE DIOGENES NINA (Fragmento)

Odalís G. Pérez

Ciertamente Diógenes Nina es un narrador atrapado por sus fantasmas y por un hilo invisible que va conduciendo, gobernando su mundo como si la memoria desenterrara lo que de ficción tiene la realidad. Los cuentos de Diógenes Nina revelan un universo cuyos elementos son la soledad, las situaciones límites, las aventuras peligrosas, el exilio, el amor perdido y otros que constituyen en el movimiento interno de su prosa.

La sorpresa, el espanto, el conflicto interior y la desadaptación particularizan en ese narrador dominicano un espacio de vivencia y reflexión que atraviesa toda su narrativa y la cosmovisión singular dirigida por la mirada que es, aquí, el mecanismo ideológico individualizarte de lo narrativo.

Justificando toda su travesía en un fantástico que hemos denominado en otra pate fantástico urbano Diógenes Nina descubre lo siniestro y los estados desestabilizadores de la situación como parte de un engendro temporal y una crisis del sujeto que da cuerpo al movimiento de los tipos elegidos; fantasma que muchas veces sucumben en su agresión al narrador y al lector. Esa configuración simbólica de la trama hace que la travesía misma se convierta en procedimiento o tratamiento particular de todo el tejido narrativo.

… Las significaciones de los ritmemas narrativos se advierten también en la Liberación de blanco rosa y su amigo Benedicto, donde toda una compleja dramatización reproduce un accidente automovilístico posicionado en los bordes y centros del relato. Blanco Rosa y su amigo Benedicto irrumpen a la irrealidad mediante el sueño ficcional y la trama evocada. No se puede verificar si después del accidente los personajes salen del laberinto de la muerte o siguen su propio recorrido por el laberinto de la vida.

La narrativa de Diógenes Nina esta impregnada de toda una problemática expresada en el ámbito de la post-modernidad avasallante, donde todo relato aspira al desencuentro y a su entrada en laberinto desde el lenguaje. La metáfora sueño-realidad remite necesaria, en y a la vocación del personaje y a la vocación del narrador en su propia trama problemática.


DIOGENES NINA (1941) es un narrador y poeta dominicano representativo de la literatura dominicana que se produce en el extraño, principalmente en los Estados Unidos. Sus cuentos nos sitúan ante la posibilidad de un universo fantástico de tipo urbano que se inscribe a su vez en un neofantástico vertical. Sus cuentos pretenden superar la óptica simplemente realista, para, mediante el choque interno y el movimiento poético subjetivo interpretar y transformar el mundo que levamos dentro.

El recorrido imaginario de estos cuentos no se detiene en la pagina, sino, que trasciende su propio movimiento que a través del lenguaje cifra los objetos y los personajes. El personaje es el orden mismo de la ficción, y esta, en todo momento individualiza su propio ritmo y las tensiones que más objetivizan el relato.

Diógenes Nina es autor de varios libros de poesía entre los cuales podemos destacar: Hora de a araña (1974); república Permutable (1979); Apricina (1987); Metamorfosis del silencio (1989); El secreto de los cielos (1991); Memorias del sueño (1993).

AGLAE

Una tarde en que entusiasmado releía “Las flores del mal”, Federico Rio Alba, mi gran camarada de tertulias entro a mi estudio estrepitosamente alarmándome.

-¿Recuerdas mis pesadillas?

-Sí-respondí perplejo.

-Pues bien, hoy me diagnosticaron que padezco el síndrome de los psicoanalistas, porque todo lo que me rodea lo relaciono con Aglae-dijo con esperanza.

-¿Y?-interrogué.

-En realidad lo que ocurre es que para mi la existencia es esa mujer del descuido que me sumerge en eidéticos conflictos. La amo porque es un suplicio. Sus senos, como péndulos buscan mi boca. La puerta de su vagina, pétalos. Toda su anatomía es afrodisiaca, erógena-.dijo.

Se detuvo interrogándome con la mirada: pero al percatarse de mi curioso silencio continuó:

-Bajo su piel dormían los secretos más exquisitos, los despierto; ella me recompensa con prolongados gemidos, justificando mi ipnal devoción.

Recuerdo haberla conocido una mañana, en que las horas caían sobre el tedio del lunes. Desde entonces empezaron mis síntomas de asociación. Todo, ella, todo sexo. Una tarde contemplaba, creo que el espacio, cuando escuché:

-Quisiera esta noche, Federico…

Mire. Era ella, morbosa, insinuante.

-¡Aglae!-exclamé.

-Federico, soy de tu pasión, sueño que me sueñas-dijo.

Mis ojos acercaron su cuerpo. Recordé al poseernos esa noche “La Scienza Nuova” de Vico.

El acto sexual es magia insólita, conmueve, asombra, placer inhabitual, vértigo mnemónico.

Ella me aseguro que el erotismo conduce a la copula, y que esta es la negación de la soledad.

Sus cabellos sobre mi pecho parecían trazos, pinceladas de fuego.

-Hace tiempo que fui desflorada, pero solo a partir de ti conozco el delirio. Antes era un acto mecánico, intrascendente-dijo.

-¡Y ahora?- interrogué.

-Me siento asombrosamente complacida. ¿Recuerdas aquel día entre las miradas del parque? Recuerdo que grite, que alborote a todos los animales del monte. Tu boca, tus manos, tus sacudidas, e dejan postrada, ebria, no extraño mi pasado, fue absurdo-dijo susurrante, con los ojos entornados.

Amor y odio, son las fuerza que hacen de la Eneida uno de los libros mas extraordinarios de la humanidad.

Lucrecio da comienzo a su de Rerum Natura, invocando a Venus.

-Yo quisiera, al momento de morir, estar contigo, Aglae-me confió Federico Rio Alba que así la desdecía después de lo que él llamaba “encuentros metasensoriales”.

Federico Rio Alba, mi entrañable amigo, era gran amante de las mitologías. No me extraño tiempo después de aquella charla, enterarme de que Aglae había sido herida de muerte por su troglodita marido, y que él, al encontrarla tendida en la cama, tibia aún, se inmoló sobre ella, teatralizando las leyendas de Priamo y Tisbe en la tumba de Nimus.