«VÍVERES DEL CAMPO» /PROGRAMA DE COCINAS POPULARES.


Agustín Perozo Barinas

CONSIDERANDO: Que hay que fomentar la producción agrícola a nivel nacional con estímulos y beneficios efectivos para los productores. Que hay que promover una mejor alimentación del pueblo dominicano incrementando el consumo de víveres nacionales. Que hay que estrechar la tasa de desempleo en el país creando puestos de trabajo estables que tributen en Impuestos Internos y coticen en el Sistema de Seguridad Social. Que hay que reducir los niveles de delincuencia vía empleo, educación y formación ciudadana. Que hay que emplear un mayor número de mujeres en toda la geografía nacional. Que hay que limitar el motoconchismo y el subempleo informal a nivel nacional. Que hay que disminuir las importaciones de alimentos y la resultante salida de divisas promoviendo el consumo de productos nacionales. Que hay que acortar la cadena de distribución de los productos agrícolas para reducir los precios de estos alimentos al consumidor y beneficiar directamente a los productores. Que hay que contraer el monto de la factura de gas propano en las familias de escasos recursos facilitándoles el consumo de víveres ya cocidos en cocinas populares.

Por lo tanto, Agustín Perozo Barinas PROPONE:

1. Realizar estudios de factibilidad durante un año para evaluar la probable implementación de cocinas populares, a llamarse “Víveres del Campo”, con el objetivo de emplear aproximadamente 4,000 personas, en su mayoría mujeres dominicanas en todo el territorio nacional. Una cocina popular por cada 20,000 habitantes para un consumo mensual estimado en 120,000 libras de víveres cocidos, o sea, un promedio de seis libras mensuales por habitante. Esto es, cerca de 180 cocinas populares a nivel nacional para operar en áreas urbanas de alta densidad poblacional. El primer estudio de factibilidad se realizaría con una unidad piloto en un sector popular de San Cristóbal.

2. Si el estudio de factibilidad en la unidad piloto concluye positivamente, en tal caso implementar las cocinas populares gradualmente, supervisadas y certificadas por la Dirección General de Normas, Pro-Consumidor y el Ministerio de Salud Pública, para preparar únicamente y vender ya cocidos, víveres de producción nacional tales como plátano, yuca, papa, auyama, ñame, yautía, guineos verdes, rulo, batata, entre otros, a un precio promedio al consumidor de quince pesos la libra.

3. La empleomanía devengará salarios de no menos de 10,000 pesos mensuales, indexados cada dos años en relación a la inflación acumulada del Índice de Precios al Consumidor disfrutando de todos los beneficios que establece el Código de Trabajo y asumiendo todas sus obligaciones contractuales.

4. La compra de los víveres se hará exclusiva y directamente, sin intermediación alguna, a pequeños y medianos productores que tengan prácticas de siembra orgánica respetando el medio ambiente con asesoría de los ministerios de Agricultura, Medio Ambiente y el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos.

5. En las zonas agrícolas laborarán, en camiones medianos de carga, un comprador con un chofer por cada turno. Agenciarán y suplirán de víveres a tantas cocinas populares como se determine sea posible en sus provincias.

6. Los precios de compra se actualizarán mensualmente conforme a los precios en los mayores mercados nacionales, según las bases de datos periódicas del Instituto Nacional de Estabilización de Precios y del Ministerio de Agricultura, para estimular la siembra por pequeños productores.

7. El pago se realizará en efectivo y de inmediato en oficinas provinciales establecidas para esos fines luego de fiscalizadas y validadas las facturas de compra. El fraude en la facturación en los procesos de compra tendrá calidad de transgresión penal con sus consecuencias legales.

8. Cada cocina popular tendrá dos turnos de trabajo de seis horas cada uno, seis días a la semana, con domingos y feriados libres. Cada turno tendrá un horario corrido de 8:00 AM a 2:00 PM y de 2:00 PM a 8:00 PM.

9. Por cada turno, toda cocina popular empleará en la manipulación de los víveres a 2 lavadoras, 4 peladoras, 2 cocineras. En el área de despacho a 2 despachadoras, 1 cobradora. En el área general a 1 limpiadora, 1 supervisora, 1 seguridad. Un total de 28 empleados in situ, dispuestos en dos turnos.

10. Los empleados y empleadas de las cocinas populares deben comprometerse por escrito a asistir regularmente a cursillos de formación familiar y cívica coordinados con el Ministerio de Educación, el Ministerio de Interior y Policía y la Oficina de Planificación Familiar.

Los precios promedios de venta al público de los víveres ya cocidos no deben exceder los quince pesos la libra en el 2013, indexándose estos anualmente a la inflación acumulada al período según el Índice de Precios al Consumidor. Esto resultaría en ingresos brutos de un millón ochocientos mil pesos mensuales por cada cocina popular, en el entendido que se despachen las 120 mil libras por mes entre una población de veinte mil habitantes al precio de quince pesos la libra.

A excepción de la intervención del Estado en la financiación al Programa, no habrán subsidios por parte de éste, pero sí una rigurosa supervisión de las operaciones del Programa, su funcionamiento y sus resultados.