CUANDO SE ACABA LA MAGIA


Marcial Báez.

El ser humano en su trayecto por la vida, para un mejor equilibrio en el desarrollo de sus actitudes en la convivencia con los demás, tiene necesariamente que ir valorizando los aspectos y las personas que le rodean o van apareciendo en su existencia como apoyo importante en la superación y logros de metas que se van forjando hacia la consecución de unas buenas relaciones humanas y de un irse encontrando a sí mismo.

Va priorizando y centrando en su vida, aquello o las personas que considera ama, quiere, estima o desea. Surgen los detalles en el difícil compartir de estos tiempos en que la globalización hace que la comunicación sea más directa, más abierta permitiendo a las personas expresarse sin tapujos, ni tabúes que eran el estandarte de una moral que marcaban las tradiciones. Lo cual determinará su razón de ser consigo mismo y con los demás.

Claro! Este conocimiento viene dado desde la educación del hogar, de la escuela y del interés de cada individuo, de subir a la cúspide de dar y de recibir colocando a cada quien en su justo lugar.

La inmadurez muchas veces rayando en la ignorancia de la real valorización de lo amativo, golpea sin proponérselo susceptibilidades pero sobre todo a quien verdaderamente nos ama.

Toda la clave del buen compartir, de los buenos detalles, es saber valorar a quien se acerca a ti... Y si posee un cúmulo de cualidades en las que se encuentra la amatividad, la entrega, la paciencia, la sensibilidad, el cariño, la cultura, lo artístico, lo intelectual; debes detenerte por un momento y pensar antes de que alimentes sentimientos pasajeros y que no van mas allá de un pasa rato. Aspira a mantener esa relación haciendo de tus momentos sus momentos en un intercambio de vivencias e intimidades que aportarán la base primera para ir construyendo el mundo de ambos, sin medias tintas, no dejando espacio para abrigar entuertos que en el mañana serían el obstáculo que iría rompiendo lo que el sentimiento atrajo hacia sí en una sumatoria de elementos que el Sumo Creador depositó en cada uno de nosotros.

Al dejar atrás todo las cosas que prometiste en su momento, hace que se acabe la magia, esa que se creó en el preciso instante en que la naturaleza nos da lo mejor de su caminata. La dejadez, la falta de interés por los primeros momentos y la no valorización de lo que llena tu espacio y agrada tu existencia, desembocará en el caos interior. La búsqueda de la felicidad se tornará en algo desmedido cuyos laberintos no podrás encontrar sino vas directamente al AMOR: DIOS. DIOS QUE ES EL AMOR.

Y como expresa el padre Mateo Andrés en una de sus obras “Todos necesitan de ti. Todos. Todos necesitan de tu amor que apuntala sus existencias inseguras. ¿Lo habías pensado alguna vez? El cantor que por vez primera sale al escenario, necesita del aplauso de la gente. Si no lo alcanza, piensa que lo ha hecho mal y no vuelve a salir. El esposo trabajador y diligente necesita el reconocimiento de la esposa; si no lo obtiene, se desanima y cae en la apatía y el egoísmo. La buena cocinera necesita que le alaben los platos; si nadie lo hace, ella va perdiendo interés, deja de sentirse motivada y acaba retirándose. Todos, todos... necesitamos del amor que apuntala”.

La vida actual nos arrastra a muchas cosas negativas, a querer decirlas abiertamente rompiendo en la mayoría de las veces con las costumbres, las tradiciones; queriendo comportarnos como al desnudo, sin inhibiciones encubriendo la timidez que nos ahoga y la falta de decisiones para afrontar nuestros problemas. Fantasmas que fuimos creando al devenir del tiempo sin soluciones. Y nos creemos los genios cuando enmascarados por el alcohol, las drogas, el sexo, el poder y la desfachatez hacemos un teatro en nuestra sociedad pisoteando a los demás con nuestra fingida ignorancia.

Pero cuidado, la esencia de las buenas costumbres debe mantenerse, pues la misma significará un justo desenvolvimiento en las cosas del querer, una visión más terminada del dar y del recibir, unas normas extraídas de la misma vida en todo su contexto para lo que se han creado los pasos a seguir desde el inicio de los tiempos y que determinará el equilibrio de nuestra existencia.