LIBROS DOMINICANOS





Ligia Minaya
Denver, Colorado



Algunos creen que quien lee lo hace porque
es un intelectual, y no es así. Cada quien puede leer
o que quiera y lo que le guste.


Desde que llegué aquí he querido que los dominicanos residentes en Colorado, que no son tantos como los de New York, conozcan a los escritores dominicanos. Para ello, tengo programada una presentación de libros dominicanos en Denver. Será un acto sencillo, por dos días, en los que se leerán cuentos, poemas, se comentarán novelas y libros de historia. Allí participarán también profesores hispanoamericanos y un público al que quiero darle a conocer que en República Dominicana no sólo se vive del merengue, la bachata y beber cerveza en colmadones, lo cual no es malo, sino que también somos más que eso. Muchos de los que tienen años sin visitar el país, cuando lo hacen, además de reencontrarse con la familia y los amigos, se van a los resorts y no se dan cuenta de que tenemos un hermoso Palacio de Bellas Artes, un Teatro Nacional donde hay tiempo de ópera, ballet, teatro, unos escritores y escritoras que nada tienen que envidiar a los famosos.

Un libro es un tesoro que al leerlo ilumina la vida. Si esperas en la antesala del médico, las largas horas en un avión, si la nieve o la lluvia te impiden salir, si estás en cama, la lectura alivia el cansancio, la espera, la soledad y hasta las enfermedades. Y conocer a los nuestros es lo mejor que nos puede pasar. Por eso esta exposición y presentación de Libros Dominicanos en Denver. Para ello, en mi último viaje a RD traje una caja y dos maletas rebosantes de libros, más otros dos cajones repletos que me envió el Ministerio de Cultura. Libros nuevos, no tan nuevos y, sin embargo, presentes en el pensamiento y reeditados. Si logro que los dominicanos en Denver se aficionen a la lectura de autores dominicanos, me sentiré dichosa. Mi meta es que cada vez que vuelvan al país, no solo se vayan a las playas, lo cual es un regalo de la vida, sino que también se paseen por las librerías y descubran el gran tesoro que tenemos entre escritores y escritoras.

Hay quien dice que no tiene tiempo para leer ¿pero sí tiempo para sentarse por horas a ver la televisión? Algunos creen que quien lee lo hace porque es un intelectual, y no es así. Cada quien puede leer lo que quiera y lo que le guste. Que un niño, un adolescente, y hasta una persona mayor, lea "paquitos", no es nada malo, por el contrario, puede que esa lectura les lleve hasta otras y de ahí a los mejores. Otra cosa, se permite saltarse párrafos y hasta páginas, y no es un pecado. Puede que te regalen un libro y no te llame la atención, lo dejas, y un día el libro te agarra y no te suelta hasta el final. Se permite dejarlo a mitad o releerlo. Los libros, como los buenos amigos, se quedan a nuestro lado para siempre. Pueden dormir a tu lado, mecerse contigo en la mecedora y acompañarte en el parque. En fin, que un libro es muchas cosas, y más cuando está escrito por los nuestros, los dominicanos.

Libros Dominicanos en Denver será mi reto. Si gano la batalla, continuaré cada año. Traeré cada vez más, y quedará una huella visible de los nuestros. Eso espero. Un regalo de la dominicanidad el 5 y 6 de agosto de este año.

Diario Libre. Saudades. 16 julio 2011.