El día que en el país no hubo noticias

...
El punto es que la censura de prensa tuvo por objeto no evitar la manipulación, sino procurarla. Y en esta estrategia, los periodistas de los medios estatales, hoy menos públicos que nunca, desempeñaron un vergonzoso protagonismo que el país no olvidará por mucho tiempo.
Minutos después se impuso no solo la censura previa de los medios contemplada para casos de emergencia nacional en el artículo 165 de la Constitución, sino la obligación de esos medios censurados de transmitir una versión única de los hechos: aquella que difundían la radio y la televisión estatales.
El Gobierno dirá que la censura de prensa y la imposición de una versión informativa única fueron necesarias para evitar la manipulación de la prensa corrupta y opositora. Pero resulta que la inasible realidad no es unívoca, es compleja. Por eso, la única verdad periodística posible proviene de la confrontación de las versiones.