Unasur, cuento de nunca acabar

Luis Chauvin
EL RASTRO PERDIDO
viernes 03/09/2010
Kitchen, poco marido, encargó la defensa de su esposa al Fuhrer “pro témpore” de Unasur, porque la prensa del mundo le estaba sobando a la Cristina por su ataque a los diarios La Nación y Clarín de Argentina. Este fue un pretexto maravilloso para que el ‘Pro témpore’ descuelgue el filoso apéndice lingual en la Hora Sabrosa del último sábado y atice tremenda azotaína a la “prensa corrupta”.
Parece que Kitchen, famoso especulador financiero que se aprovechó de la desgracia ajena para comprar, a precios de huevo, una cantidad de inmuebles por contar con información privilegiada, poco le importan sus funciones de Secretario General de Unasur, que debía desempeñarlas en Quito. No quiere desprenderse de sus negocios y de la senaduría y le importa un pepino el destino de la OEA paralela sin Insulza pero que es mucho más insulsa. Al matrimonio que gobierna la pampa solo le interesa acumular pesos duros, patacones, para la próxima campaña electoral cuando le toque treparse al Néstor; en cuatro años se trepará nuevamente la conocida Cristina.
Unasur sigue como la fábula de Esopo, esa que se llama La zorra y las uvas, o como la del famoso fabulador Puro Cuento Chávez: “La Alba reúne a las economías más poderosas del mundo'”. Y en medio de esta ‘cuentolera’ el ‘Pro témpore’ también lanza su fábula: “Hemos bajado los índices de pobreza y desempleo”'