CONCLUSIÓN: CERRANDO CÍRCULOS, FUMANDO OTROS

México, D.F. 8 de Septiembre del 2009.

“Todos ustedes son un montón de jodidos imbéciles, ¿saben por qué? Porque no tienen las agallas para ser quienes quieren ser. Ustedes necesitan gente como yo, ustedes necesitan gente como yo para que puedan apuntar sus jodidos dedos y decir “ese es el tipo malo”. Entonces ¿qué los hace eso? ¿buenos? Ustedes no son buenos, ustedes sólo saben como esconderse, como mentir. Yo no tengo ese problema. Yo, yo siempre digo la verdad, aun cuando miento. Entonces digan “buenas noches” al tipo malo, adelante. Es la última vez que van a ver a un tipo malo así déjenme decirles…”

Tony Montana – Scarface.

Durante ésta edición de Praxis Blog hemos indagado en el tema de las adicciones, sin calificarlas como buena o mala y sobre todo hemos tratado de darle un punto de vista diferente, sobreponiendo la realidad a aquella fantasía que nuestra cultura, creencia, política y demás obstáculos a la verdad nos han impuesto.

Las adicciones no sólo en México, sino en todo el mundo, más que una enfermedad o mal social simplemente se reduce a un negocio muy bien manejado. Éstos se controlan como cualquier otro, ya que funcionan con la oferta y la demanda, no importa cuantos narcotraficantes, prostitutas, religiones y demás ofertantes de productos o servicios adictivos, legales o ilegales, desaparezcan. Siempre que haya consumidores, habrá un satisfactor creado para complacer esa dependencia.

Alguna vez alguien dijo “no hay víctimas inocentes”, claro está que siempre habrá excepciones, por lo que es obvio que hombres de negocios visionarios en su rubro, se percataron de una oportunidad de negocios, a pesar de que aquel grillito cantor que más que un acompañante, es de cierta forma una alarma de lo moral que se nos fue encomendado por el hada azul, ciertamente ha dejado de cantar en el hombro de estos empresarios.

La verdad no los culparía, dentro del orden mundial, es necesario este tipo de negocios ya que de alguna forma hacen que el sistema funcione. Son un mal necesario, un nicho de mercado insatisfecho y fiel, un reflejo de lo mejor o peor que puede llegar la sociedad a ser y, sobre todo, es un iceberg del que nunca sabremos que tan grande es lo que está por debajo del agua.

Ahora es tiempo de abrir un poco más los ojos, de cuestionarnos si somos de alguna forma adictos a algún medio, aparato, medicamento, producto, persona o actividad. Sabemos que ningún tipo de adicción es buena, sin embargo , algunas son moralmente aceptadas. Te invito a cuestionarte si tienes alguna adicción, ¿puedes dejarla?, O simplemente cambiarla por otra no tan mal vista o que mejore el funcionamiento del sistema de alguna forma.

Al final del día te percatarás que las adicciones son innumerables y algunas pueden ser hasta escalofriantes. Pero el negocio seguirá ahí mientras que haya consumidores y sigan funcionando en el sistema impuesto por el orden mundial.

Bryan Montes

- Reportero